Los distintos impactos regionales del COVID-19

Panelistas:

  • Ruth Iguiñiz-Romero: Asistente Profesor en Salud Pública, Universidad Peruana Cayetano Heredia
  • Carlos Herz: Director, Centro Bartolomé de las Casas, Cusco
  • Rafael Barrio de Mendoza: Coordinador de Proyectos, Propuesta Ciudadana

Moderator:

  • Barbara Fraser: Periodista, editora de Earthbeat, National Catholic Reporter

Barbara, como moderadora, introdujo el evento con un breve resumen de la situación hasta la fecha. El gobierno tomó de forma admirable medidas tempranas en respuesta a la amenaza que presentaba el virus. Impuso un toque de queda el 15 de marzo, incluso antes de que se haya registrado el primer caso, y cerró las fronteras del Perú. Lo que no se anticipó fue lo que significaría contar con poca disponibilidad de instalaciones de salud o la imposibilidad de que una familia sobreviviera y se alimentara por si sola bajo unas condiciones de cuarentena total, cuando un 73% de la población activa trabaja en el sector informal. Incapaces de subsistir en la ciudad, masas de gente comenzaron a abrirse camino (contraviniendo las reglas impuestas) de regreso a sus comunidades de origen. El virus se extendió rápidamente a las conurbaciones de la costa norte y más lentamente a la zona sur, y gradualmente se fue penetrando a las zonas rurales y a las montañas. Una ciudad rápidamente afectada fue Iquitos, en la selva amazónica.

A fines de junio, la profundidad de la recesión económica obligó a una cierta apertura. El 15 de Julio se empezó a permitir de manera formal el tránsito interprovincial y las compañías mineras fueron alentadas a reiniciar producción, con la condición de presentar planes que mostraran como los protocolos de salud serían puestos en marcha. La curva se ha estabilizado un poco más recientemente: ahora nos enfrentamos a unas 150 muertes al día, en comparación a las 200 muertes diarias que se registraron en agosto. Los trabajadores de salud dicen, sin embargo, que hay que tener cautela con el número de muertes totales oficiales que se han reportado – 30,000 a la fecha, un número que parece ser menor al real. Si se compara el número total de muertes no violentas de este año con los promedios de años anteriores, se puede ver que hay más de 50,000 muertes registradas durante la pandemia, y muchos de estos ‘excesos’ son probablemente debido al Covid-19. Perú tiene una de las cifras de ‘muertes excesivas’ más grandes en el mundo y una de las cifras más grandes de personas infectadas por el Covid-19 per cápita.

Se debe de notar que el número promedio de casos es engañoso. Mientras que los funcionarios públicos han resaltado que están haciendo más pruebas de Covid que otros países, la gran mayoría de estas pruebas – 1 de 7 durante casi toda la pandemia, y alrededor de 25% actualmente – son serológicas, es decir, que detectan anticuerpos; no son pruebas moleculares que detectan casos activos. La inhabilidad de detectar casos activos fue una de las razones que limitó la efectividad de la respuesta temprana del Perú. La falta de uso de las pruebas moleculares se debió en parte a la falta de kits de pruebas moleculares en el mercado internacional cuando Perú intentó comprarlos y también a una falta de capacidad de los laboratorios para analizar los resultados. Bajo la ministra de salud Pilar Mazzetti, Perú está ahora obteniendo más kits de pruebas moleculares.

Los tres panelistas tomaron la palabra por turno, con presentaciones en power point que están disponibles para quien quiera verlas.

La primera en hablar fue Ruth Iguiñiz (descargar Power Point presentacion). Para ella los puntos clave fueron, entre otros, la larga historia de abandono del sector salud y las enormes deficiencias en la oferta de servicios. Pero quizás, sobre todo, la falla más grande ha sido la forma altamente centralizada en la que el Estado opera, en ‘silos’, con un ministerio que no se comunica con otro. La situación se agravó con una visión gubernamental de corto plazo y por la inestabilidad del liderazgo político en el sector. Desde marzo, ha habido tres diferentes ministros de salud.

Rafael Barrio de Mendoza describió como una ‘infraestructura de riesgo’ pudiera explicar el recorrido del virus de zonas conurbadas a pueblos más pequeños y zonas rurales en el norte del país (descargar Power Point presentacion). En este sentido, la falla de organización para la provisión de alimentos resultó crucial, ya que la gente tuvo que trasladarse para poder encontrar subsistencia.

Carlos Herz se enfocó en la región del sur. El virus empezó a despegar en Cusco y Arequipa en julio y a la fecha la situación peor es en Puno (descargar Power Point presentacion). Hizo hincapié en las deficiencias del Estado, con clientelismo y corrupción en muchos lugares, contribuyendo a una “precariedad institucional”. La falta de cohesión social no ayudó, aunque en su trabajo en el sur del país, el Centro Bartolomé de las Casas (CBC), sí se ha encontrado con buenos ejemplos de organización social y con redes que han ayudado a mitigar la situación.

Después de las presentaciones, hubo oportunidad de hacer preguntas y comentarios del público.

  • ¿Cuál fue el papel de la organización social y cómo se manifestó comparativamente?
    Las rondas han tenido un rol importante, particularmente en Cajamarca. Así que sí, la existencia de una buena organización social ha ayudado a limitar la transmisión de un lugar a otro. Pero las personas individuales pueden actuar como vectores, y una vez que el problema asola a la sociedad, se vuelve cada vez más difícil ejercer control.
  • ¿La corrupción ha contribuido al mal resultado?
    Sí, en parte, por ejemplo, a medida que se suavizaron los controles sobre las compras. Esto permitió comprar kits de prueba a precios muy diferentes.
  • ¿Los controles han obstaculizado la velocidad de la respuesta?
    Sí. Pero, fundamentalmente lo que ha habido ha sido una falta de información sobre el grado en que las empresas de distribución de comida se han beneficiado del programa de distribución de alimentos. Rafael señaló el hecho de que, después de El Niño de 2017, en el norte la gente adquirió conocimientos sobre, por ejemplo, cuáles son las normas obligatorias sobre estándares de drogas y cómo implementarlas. Ruth argumentó que un problema clave que afecta a los trabajadores del sector público es que muchos carecen de la confianza para actuar más allá de lo se que establece en las normas y en la legislación; cuando surge un nuevo problema, no responden por miedo a romper con las reglas establecidas.
  • El ‘bono’ fue una buena idea, pero ¿podría haber sido más efectivo?
    Sí, al reducir algunos métodos burocráticos, por ejemplo, permitir que las personas muestren no mas que su identificación en el Banco de la Nación. Esto habría sido suficiente.

En resumen, el tema que predominó durante la sesión fue la fragilidad del Estado y su naturaleza centralista. La pandemia es una situación que ha demandado una respuesta que sea dictada desde una mirada con sensibilidades locales, que requiere de la cooperación comunitaria. Sin embargo, esta necesidad se topó con un sistema que, por miedo a la corrupción y temor a la pérdida de control central, no estaba nada preparado para adoptar dicha respuesta. El sistema fue caracterizado por su ineficiencia y por los niveles inapropiados de control central, una política desarrollada por ‘silos’, y por la prevalencia de una visión clínica de hospitales, no sobre una visión que tome en cuenta las necesidades sociales y locales. Los servidores públicos no tienen el entrenamiento debido ni la autoridad de responder a situaciones no previstas. Aun cuando era impráctico cambiar esto en el corto plazo, se tuvo que iniciar un cambio.

Al finalizar, Barbara hizo una pregunta a todos los panelistas: si pudieras recomendar hacer una cosa ahora mismo, ¿cuál sería? Ruth se enfocó en la necesidad de tener un liderazgo positivo: tenemos que saber cómo manejar los retos inmediatos de la pandemia de ahora en adelante, no solo lo que no debemos de hacer. Carlos argumentó la necesidad de reforzar la capacidad local y mejorar las redes y promover el poder de cambio que reside dentro de las comunidades. Rafael nos recordó muy acertadamente el poder que exhibieron las acciones locales en los tiempos del cólera de la década de los noventa: las comunidades locales necesitaron ser empoderadas para poder enfrentar y resolver estas situaciones y así reducir el riesgo de contagio.

El próximo webinar, que se llevará a cabo el 26 de septiembre, se enfocará en la Amazonía y el impacto de la pandemia en los pueblos indígenas. Pónganlo en su calendario: a las 10am hora peruana y a las 4pm hora en el Reino Unido.